Seguridad y Salud en el Trabajo: por qué es una inversión y no un gasto para su empresa

Hay un dato que sorprende incluso a gerentes con años de experiencia en gestión de talento humano: desde la Reforma Laboral de 2025, un domiciliario que reparte pedidos por aplicación puede tener, en algunos casos, una cobertura de riesgos laborales más clara y mejor financiada que un contratista independiente tradicional que lleva años prestando servicios a una empresa formal. La Ley 2466 de 2025 obligó a las plataformas digitales de reparto a asumir buena parte del aporte a la ARL de estos trabajadores, en un sector que durante años operó en una zona gris casi total frente al Sistema General de Riesgos Laborales.

Este es solo uno de los cambios que la reforma laboral más profunda de las últimas décadas introdujo en la relación entre empresas, trabajadores y Administradoras de Riesgos Laborales. Y no es el único giro sorprendente: muchos empresarios colombianos siguen sin saber que, si su empresa cotiza a la ARL bajo una clase de riesgo inferior a la real —una práctica más común de lo que parece—, la administradora tiene el respaldo legal para negarse por completo a cubrir un accidente grave, dejando a la empresa asumiendo directamente cirugías, indemnizaciones y hasta pensiones de invalidez, sin ningún tipo de red de protección.

Esta guía actualizada explica qué es y qué hace realmente una ARL, qué cambió con la Ley 2466 de 2025 frente a plataformas digitales y tercerización, y por qué la clasificación correcta del riesgo puede ser, literalmente, la diferencia entre estar protegido o quedar completamente expuesto.

¿Qué es exactamente una ARL?

Una Administradora de Riesgos Laborales es una entidad, pública o privada, autorizada para afiliar empresas y trabajadores al Sistema General de Riesgos Laborales, con dos funciones centrales: la cobertura de prestaciones económicas y asistenciales derivadas de accidentes de trabajo y enfermedades laborales, y el desarrollo de actividades de prevención, asesoría y evaluación de riesgos frente a las empresas afiliadas. Su origen se remonta a la Ley 100 de 1993 y al Decreto 1295 de 1994, que crearon el entonces llamado Sistema General de Riesgos Profesionales, con las hoy transformadas Administradoras de Riesgos Profesionales (ARP), renombradas ARL a partir de la Ley 1562 de 2012.

Es útil aclarar una confusión frecuente: la ARL no es equivalente a una EPS. Mientras la EPS cubre la salud general del trabajador —enfermedades comunes, maternidad, entre otros—, la ARL tiene una función preventiva activa y una cobertura específica frente a eventos de origen laboral, con una responsabilidad legal de asesoría técnica que ninguna EPS tiene frente a sus afiliados.

El giro de 2025: ARL, plataformas digitales y trabajo remoto

La Ley 2466 de 2025, en vigor desde el 25 de junio de ese año, representa la transformación más significativa del régimen laboral colombiano en décadas, y buena parte de esa transformación toca directamente al sistema de riesgos laborales. Uno de sus puntos más comentados es la regulación de los trabajadores de plataformas digitales de reparto: la reforma reconoce dos formas de vinculación —una relación dependiente y subordinada, y otra autónoma e independiente— y en ambos casos garantiza expresamente el acceso a la seguridad social, incluyendo la afiliación a riesgos laborales.

Para los trabajadores clasificados como independientes o autónomos dentro de una plataforma, la ley estableció que la empresa de la plataforma digital debe asumir a su cargo la totalidad del aporte a la ARL, calculado sobre los ingresos que el trabajador recibe a través de la aplicación, además de concurrir con un 60% en los aportes de salud y pensión frente a un 40% que corre por cuenta del propio trabajador. Este es un cambio sustancial frente al vacío regulatorio que existía antes: durante años, buena parte de los repartidores de las principales aplicaciones de domicilios operaron sin ninguna cobertura clara frente a accidentes de tránsito ocurridos durante su jornada, uno de los riesgos más altos y menos visibilizados del sector servicios en Colombia.

La reforma también amplió las modalidades de teletrabajo reconocidas —de tres a cinco, incluyendo variantes híbrida, emergente y hasta transnacional— y fue explícita en señalar que, incluso cuando el teletrabajo se desarrolla fuera del territorio colombiano, la empresa debe asegurar la cobertura de riesgos laborales del trabajador. Esto obliga a muchas empresas con personal remoto a revisar si su afiliación actual contempla adecuadamente estos esquemas, algo que la norma anterior a 2025 no exigía con la misma claridad.

La solidaridad con contratistas: un riesgo que muchas empresas ignoran

Otro cambio de la Ley 2466 de 2025 que ha generado sorpresa entre los empresarios es la ampliación del régimen de responsabilidad solidaria: la empresa contratante puede ser considerada solidariamente responsable junto con su contratista por el valor de los salarios y las prestaciones e indemnizaciones a las que tengan derecho los trabajadores de ese contratista, salvo que se trate de labores completamente ajenas a las actividades normales del negocio.

En la práctica, esto significa que una empresa que terceriza labores relacionadas con su actividad principal —por ejemplo, una empresa de logística que subcontrata personal de cargue y descargue— no puede asumir que, por no ser el empleador directo, queda al margen de cualquier responsabilidad si ese contratista no cumple con las obligaciones de afiliación y pago a la ARL de sus propios trabajadores. Verificar el cumplimiento de estas obligaciones por parte de los contratistas dejó de ser una simple buena práctica de gestión de riesgo reputacional, y se convirtió en una necesidad de protección legal directa para la empresa contratante.

Funciones legales de la ARL frente a las empresas afiliadas

El Decreto 1295 de 1994 establece de forma expresa varias funciones que las ARL deben cumplir frente a las empresas afiliadas: actividades de prevención, asesoría y evaluación de riesgos laborales; promoción y divulgación de programas de medicina laboral, higiene y seguridad industrial; asesoría técnica básica para el diseño del sistema de gestión; capacitación al COPASST o Vigía SST en empresas de más de diez trabajadores o menos, respectivamente; y fomento de estilos de trabajo y de vida saludables según el perfil epidemiológico de cada empresa.

La norma también permite que las ARL prioricen y establezcan plazos para el cumplimiento de estas obligaciones, generalmente concentrando mayor acompañamiento técnico en las empresas de mayor riesgo o mayor siniestralidad relativa.

El momento en que la ARL puede negarse a pagar

Este es, posiblemente, el punto menos conocido y más costoso de toda la relación con la ARL. Cuando una empresa cotiza deliberadamente bajo una clase de riesgo inferior a la que realmente corresponde a la actividad de un trabajador —por ejemplo, clasificar como riesgo I a un operario que en realidad desempeña labores de riesgo IV o V en una obra de construcción—, la ARL tiene fundamento legal para negar la cobertura de un accidente grave relacionado con esa actividad mal clasificada.

La consecuencia no es simplemente una sanción administrativa: es que la totalidad de la responsabilidad económica del accidente —cirugías, rehabilitación, incapacidades, indemnizaciones e incluso una eventual pensión de invalidez— se traslada directamente a la empresa, sin el respaldo del aseguramiento por el que se supone que venía pagando. Adicionalmente, la normativa faculta al Ministerio del Trabajo para imponer multas sucesivas, e incluso ordenar el cierre de la empresa, si la clasificación incorrecta del riesgo no se corrige tras ser advertida.

Este riesgo suele pasar desapercibido precisamente porque, mientras no ocurre un accidente grave, la empresa simplemente paga una cotización más baja de la que le correspondería, sin ninguna señal de alerta visible. Es, en la práctica, una deuda contingente silenciosa que solo se manifiesta en el peor momento posible: cuando ya ocurrió el accidente y ya no hay margen para corregir la clasificación a tiempo

Lo que la ARL no puede ni debe hacer por usted

La ARL asesora, capacita y acompaña; pero la responsabilidad legal de diseñar, implementar, documentar y mantener el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo recae siempre, sin excepción, en el empleador. Ante una inspección del Ministerio del Trabajo o una investigación de accidente grave, la empresa no puede trasladar su responsabilidad a la ARL argumentando que “la asesoría fue insuficiente”; la ARL puede recomendar y capacitar, pero la decisión de implementar esas recomendaciones, con evidencia documental, es obligación exclusiva del empleador.

Obligaciones del empleador frente a la ARL

El empleador debe afiliar oportunamente a todos los trabajadores desde el primer día de vinculación laboral —incluyendo, tras la Ley 2466 de 2025, a los aprendices del SENA durante su fase práctica, ahora afiliados en condiciones equiparables a las de un trabajador dependiente—, pagar oportunamente las cotizaciones, reportar sin demora los accidentes e incidentes, y dejar evidencia documental de la implementación de las recomendaciones técnicas recibidas.

Cómo aprovechar mejor la asesoría técnica de la ARL

Muchas empresas se limitan a recibir las visitas obligatorias sin un plan estructurado para capitalizar esas recomendaciones. Una relación más estratégica implica solicitar capacitaciones específicas para el COPASST, pedir apoyo técnico en la actualización de la matriz de riesgos —especialmente tras cambios normativos recientes como la reforma laboral—, y utilizar los perfiles epidemiológicos que la ARL construye a partir de sus empresas afiliadas para priorizar programas pertinentes al sector específico de la organización.

Casos reales por sector

Empresa de plataforma digital

Una empresa de domicilios identificó, tras la entrada en vigencia de la Ley 2466 de 2025, que su esquema de contratación con repartidores independientes no contemplaba el aporte a la ARL calculado sobre la totalidad de los ingresos recibidos a través de la aplicación, tal como exige la nueva norma. La corrección del esquema implicó un ajuste financiero considerable, pero también resolvió una exposición legal significativa frente a accidentes de tránsito de sus repartidores, un riesgo que la empresa había subestimado durante años.

Empresa de construcción

Un contratista de obra civil cotizaba a su ARL bajo una clase de riesgo genérica para todo su personal administrativo y operativo, sin diferenciar correctamente a los operarios expuestos a trabajo en alturas y manejo de maquinaria pesada. Tras un accidente grave, la ARL cuestionó la clasificación de riesgo del trabajador involucrado y negó parcialmente la cobertura, dejando a la empresa asumiendo directamente una parte significativa de los costos de rehabilitación, un episodio que llevó a la organización a rediseñar por completo su matriz de clasificación de riesgo por cargo.

Empresa de logística y transporte

Una compañía de distribución que subcontrataba personal de cargue a través de un tercero no verificaba periódicamente si ese contratista mantenía al día las afiliaciones a la ARL de sus trabajadores. Tras la entrada en vigencia de la Ley 2466 de 2025, la empresa incorporó una cláusula contractual de verificación periódica y solicitud de soportes de pago, consciente de que ahora podía ser considerada solidariamente responsable ante cualquier incumplimiento de su contratista.

Oficina administrativa (con personal remoto)

Una empresa de servicios profesionales con varios empleados bajo teletrabajo híbrido revisó, tras la reforma laboral, si su afiliación a la ARL cubría adecuadamente las nuevas modalidades reconocidas por la ley, incluyendo situaciones de trabajo remoto prolongado fuera de las instalaciones de la empresa, un aspecto que su póliza y esquema de afiliación anteriores no contemplaban con la claridad exigida por la nueva normativa.

Empresa de servicios (mantenimiento técnico)

Una firma de mantenimiento industrial solicitó a su ARL una evaluación técnica específica de exposición a sustancias químicas en una de sus líneas de servicio, más allá de la visita estándar. La ARL identificó niveles de exposición que requerían ajustes en los elementos de protección personal utilizados, una recomendación que la empresa documentó formalmente dentro de su plan anual de trabajo.

Buenas prácticas en la relación empresa-ARL

10 errores frecuentes derivados de esta confusión conceptual

Preguntas frecuentes

¿Qué es una ARL y cuál es su función principal?

Una Administradora de Riesgos Laborales es una entidad autorizada para afiliar empresas y trabajadores al Sistema General de Riesgos Laborales, combinando la cobertura de prestaciones frente a accidentes y enfermedades laborales con funciones de prevención y asesoría técnica, conforme al Decreto 1295 de 1994.

¿Qué cambió con la Ley 2466 de 2025 frente a las plataformas digitales?

La reforma garantizó el acceso a la seguridad social de los trabajadores de plataformas digitales de reparto, estableciendo que la empresa de la plataforma debe asumir el aporte a la ARL calculado sobre los ingresos del trabajador, además de concurrir en los aportes de salud y pensión, cerrando un vacío regulatorio que existía frente a este sector.

¿Puede una ARL negarse a cubrir un accidente de trabajo?

Sí, cuando la empresa cotizó bajo una clase de riesgo inferior a la real para el cargo del trabajador accidentado. En ese caso, la ARL puede negar la cobertura, trasladando la totalidad de la responsabilidad económica del accidente a la empresa, además de exponerla a multas sucesivas por parte del Ministerio del Trabajo.

¿Qué es la responsabilidad solidaria con contratistas introducida por la reforma laboral?

Es la posibilidad de que la empresa contratante sea considerada responsable, junto con su contratista, por los salarios y prestaciones de los trabajadores de este último, salvo que se trate de labores ajenas a su actividad normal. Esto exige verificar que los contratistas cumplan con la afiliación y pago a la ARL de su propio personal

¿La ARL es lo mismo que una EPS?

No. La EPS cubre la salud general del trabajador, mientras que la ARL tiene una función preventiva activa y cobertura específica frente a eventos de origen laboral, con una obligación legal de asesoría técnica que ninguna EPS tiene frente a sus afiliados.

¿El SG-SST colombiano es compatible con estándares internacionales como ISO 45001?a¿Quién asume la responsabilidad de implementar el SG-SST, la empresa o la ARL?

Siempre el empleador. La ARL asesora y capacita, pero la responsabilidad legal de diseñar, implementar y mantener el sistema de gestión es exclusiva de la empresa, sin que pueda trasladarse a la administradora ante una inspección o investigación.

¿Los aprendices del SENA deben estar afiliados a la ARL?

Sí, y la Ley 2466 de 2025 reforzó esta condición: durante la fase práctica, el aprendiz debe estar afiliado a riesgos laborales conforme al régimen de trabajadores dependientes, con derecho al reconocimiento de las prestaciones propias del contrato laboral.

¿Qué pasa con la cobertura de riesgos laborales de un trabajador en teletrabajo transnacional?

La reforma laboral es explícita en que, incluso cuando el teletrabajo se desarrolla fuera de Colombia, la empresa debe asegurar la cobertura de riesgos laborales del trabajador, una exigencia que muchas organizaciones con personal remoto internacional aún no han revisado formalmente.

¿Cómo puede una empresa verificar si su clasificación de riesgo ante la ARL es correcta?

Revisando que la clase de riesgo asignada corresponda a la actividad real de cada cargo, y no a una clasificación genérica aplicada a toda la empresa. En operaciones con actividades heterogéneas, es común que distintos cargos requieran clases de riesgo distintas dentro de una misma organización.

¿Qué debe verificar una empresa frente a los trabajadores de sus contratistas?

Debe solicitar soportes periódicos de afiliación y pago a la ARL del personal de sus contratistas, dado que el régimen de responsabilidad solidaria ampliado por la Ley 2466 de 2025 puede hacer a la empresa contratante responsable de estas obligaciones si el contratista no las cumple.

Conclusión


La relación entre una empresa y su ARL dejó de ser, con la Reforma Laboral de 2025, un asunto exclusivamente de cotización mensual y visitas de asesoría ocasionales. Las nuevas reglas frente a plataformas digitales, teletrabajo y solidaridad con contratistas ampliaron el terreno donde una empresa puede quedar expuesta si no actualiza su gestión del riesgo, mientras que la posibilidad de que la ARL niegue una cobertura por una clasificación de riesgo incorrecta sigue siendo, como siempre, la amenaza silenciosa que solo se hace visible en el peor momento.

Entender estos cambios no es un ejercicio de cumplimiento formal: es la diferencia entre una empresa que gestiona el riesgo real de su operación y otra que descubre, demasiado tarde, que su cobertura nunca fue lo que creía que era.

Si desea conocer el nivel de cumplimiento de su organización frente al SG-SST, el equipo de GGA puede acompañarlo mediante un diagnóstico especializado

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